E l l o s, A n f i t r i o n e s D e L a N a d a


 

Transcurrieron muchas campañas antes de que el archipámpano de las secciones de artillería regresara a sus aposentos de la finca. Si se descuida, destinado en el cuerpo de mutilados, pero su instinto de supervivencia le salvó mientras, con virtuosismo, cumplía su deber.

La escuadra de mulas pasó a ser un recuerdo y el viejo mosquetón quedó en el armero de palacio real.

 

Sin embargo, Don Celso, el páter del viejo acuartelamiento, me explicó que el archipámpano, tras unos días en su “fincampestre”, solicitó el retiro en la antigua residencia de oficiales, patio de armas de oriente, desoyendo la llamada de su propiedad en mitad del robledal.

 

Al parecer, los vórtices en los diferentes gabinetes y dormitorios de su aristocrático predio continuaban llenándolo todo.

Y las corrientes espirituales que conectaban el limbo de esas irrealidades tangibles, con las acogedoras estancias de la finca, no se acomodaban a su decrépita persona.

Porque aún seguía vivo.





Y únicamente Los Vacíos hospedan precipicios anímicos.







Comentarios

  1. Ciertos vientos me llaman de vez en cuando y llego por aqui a tu blog, a leer noticias e historias, esta en especial me hizo recordar que ya hace tiempo no volvi a la casa que pertencio a mis padres. Las viviendas en cierto modo hacen un vinculo con las personas, pero ellas tienen sus propios modos. A unas personas las retienen y aotras las dejan ir. Me parece asi le ocurre al perosnaje principal de esta narrativa. No ha podido llevarse bien con el "alma" de su finca

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    1. En mi caso, muy joven, demasiado (de internado en academia y así sucesivamente) marché del Lar de Mis Ancestros y ya siempre hubo aires abisales en su interior. Tristuras jamás he padecido, porque antes de irme físicamente, ya me había ido mentalmente. ¡Feliz jornada dominical! ✝

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